El TSJC avala la edificación del Centro Botín en Albareda

Foto: EUROPA PRESSDesestimado el medio promovido por varias asociaciones contra la variación del Plan Especial del Puerto SANTANDER, 19 Nov. –

El TSJC avala la edificación del Centro Botín en Albareda

El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) ha desestimado el medio contencioso-administrativo promovido por varias asociaciones contra la variación del Plan Especial del Puerto de Santander que dio hospitalidad jurídico a la edificación del Centro Botín en el embarcadero Albareda.

El medio fue interpuesto en junio de 2012 por la Asociación para la égida de los medio Naturales de Cantabria (ARCA), Ecologistas en acto, Cantabria Nuestra y la Asociación para la Conservación de la construcción clásico en el Litoral de Cantabria contra la variación nº 9 del Plan Especial del Puerto aprobada por el Gobierno de Cantabria en abril de 2012.

Las asociaciones, a las que el TSJC impone el desembolso de las costas, solicitaban además la nulidad de los actos derivados de aquella variación, en determinado la concesión administrativa de ocupación del sitio de abuso público portuario aprobada por la Autoridad Portuaria de Santander en ayuda de la Fundación Botín, y la permiso de obras concedida por el Ayuntamiento.

En la sentencia, recogida por Europa Press, el TSJC señala que el “impacto” de este equipamiento cultural “se busca de manera deliberada en la concreta posición en que se ubica” para intensificar la relación Puerto-Ciudad a término de que se erija como reciente referente del Puerto de Santander.

Añade que el Centro Botín estará “en sintonía” con otros grandes edificios del puerto como el Club náutico, el edificio Siboney o la escuela de Vela, “sin llegar a transgredir las prohibiciones legales impuestas” gracias a las medidas correctoras introducidas en un modificado del idea. El TSJC concluye también que no se vulnera el ambiente del grupo histórico-artístico del Paseo Pereda.

LA UBICACIÓN, “CABALLO DE BATALLA” El “caballo de batalla” del medio es la situación elegida para este reciente equipamiento cultural. Las asociaciones demandantes consideran que la variación del PEP se ha redactado “a dimensión para el Centro Botín”, que su situación es “la peor posible” desde el calceta de vista del choque ambiental y que podría tener “mejor encaje” en otras zonas del frente náutico.

Sin decomiso, el TSJC considera que la recuerdo del dictamen ofrece “motivación suficiente” sobre la selección de la situación y “despeja cualquier incertidumbre sobre el estafa de ley” que se invoca en el medio. En este significado, señala que el PEP inédito hacía expresa referencia a este zona como “altamente representativa por el consecuencia de ‘puerta de entrada’” y que desde el año 2000 estaba previsto rehabilitar la área por su naturaleza táctico de primer orden.

Así, se remite a estudios previos que definen al embarcadero de Albareda como el parte de todo el frente náutico con “mejor accesibilidad para los ciudadanos” y “el paraje más apropiado para la situación de un equipamiento cultural de vanguardia que contribuya, junto a otros equipamientos como el Museo náutico o el palacete de Festivales, a “potenciar la hoja cultural de Santander en la fachada cantábrica”.

Añade que todos los estudios previos señalan al embarcadero de Albareda como un paraje especialmente privilegiado por su cercanía al centro de la metrópoli, donde era esencial llevar a cuerda una “reestructuración”, entre otras cosas por la “barrera visual” que suponía el vallado del zona de embarque del ferry, y donde se consideraba idónea la edificación de un edificio “icono”, por lo que “difícilmente puede concluirse” -afirma el fallo- que la selección de esta área para la situación del Centro Botín “es caprichosa y obedece exclusivamente a intereses privados”.

La extensa sentencia, de 133 folios, puntualiza que no se oculta que se aproveche la iniciativa privada, máxime en una posición de conflicto como la contemporáneo. De acto, la Autoridad Portuaria prevé que el Centro Botín le reportará en concepto de tasas por ocupación 223.322 euros anuales más los ingresos por la tarifa de despliegue (un 8% del cabida de negocio).

A su vez, el precio de realización del idea (más de 31 millones de euros) será asumido íntegramente por la Fundación Botín, incluyendo el soterramiento del tráfico y la ampliación de los jardines de Pereda, lo que “evidencia el obvio inclinación corriente en respaldar esta iniciativa privada”, añade el veredicto.

INSTRUMENTO URBANÍSTICO Las asociaciones además alegaron, entre otras cuestiones, la impropiedad de un plan especial para regular usos urbanísticos no portuarios. En este significado, consideran que debería haber sido el PGOU de Santander el que regulara este equipamiento cultural y no el Plan Especial del Puerto (PEPS).

El TSJC lo rechaza, señalando que el aparato apropiado es el plan especial, sean usos portuarios o no portuarios. Considera también que está justificada la variación puntual del PEPS -frente a la revisión corriente que reclamaban las asociaciones-, al afectar solamente al 0,63% del global de la área del puerto y no cambiar de manera sustancial la estructura y usos básicos del plan.

Para la estancia de lo Contencioso, la venia para construir un reciente edificio de gran cabida (algo más de 7.000 metros cuadrados de edificabilidad y entre 16,5 y 20,5 metros de altura), “no resulta guión a estos efectos” si se respeta, como es el caso, añade, la estructura y organización del puerto en su grupo.

El TSJC además rechaza otros argumentos de las demandantes como la “falta de seguridad” para el crecimiento porvenir del puerto y las maniobras de aproximación de ferris y cruceros que atraquen en las inmediaciones del Centro Botín, un guión en el que la estancia ve “falta de rigor”.

Por otro costado, destaca la transcendencia de las medidas correctoras introducidas en el proceso “como fruto del detallado análisis sobre choque paisajístico” y señala la “imprecisión y vaguedad” de las críticas hacia el informe de sostenibilidad ambiental, que a sensatez de las asociaciones “contiene errores metodológicos, carencias y es subjetivo”.

“Deliberadamente se busca causar un choque en la cala a través de un reciente edificio que sirva de alusión respetando el bienes histórico artístico, paisajístico y cultural del ambiente urbano en que se ubica”, subraya la estancia de lo Contencioso Administrativo en su veredicto.

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